domingo, diciembre 27, 2015

La espera, segunda parte

Me hicieron la prueba y me dieron el diagnostico. Piedra de 1cm. Para expulsarla se tiene que romper mediante ondas de choque (litotricia extracorpórea). La mala noticia es que no tengo fechas para iniciarla y durante todo este tiempo seguiré llevando la bolsa.  En el caso de que se fracture correctamente, la expulsión de los trozos no será moco de pavo. Si no se fractura, tendrán que recurrir a otros métodos.

La peor noticia es que no se ocurren bromas al respecto. El martes se cumplirán seis semanas y seguimos contando.

miércoles, diciembre 23, 2015

La espera

Hoy hace cinco semanas del cólico nefrítico. No sé como coño estoy aguantando esto. Quiero pensar que nuestro cuerpo es más sabio de lo que creemos, porque de lo contrario, hace tiempo que hubiera abandonado.

Imagino que el cuerpo segrega una substancia llamada 'positivina', que me ha ayudado a aguantar los treinta y cinco días que llevo con el catéter y la bolsa.

Cuando pienso en ello, que mi vida normal es cualquier cosa menos normal, me desespero.

Un gesto simple y mecánico como darme la vuelta en la cama no se puede hacer. Incluso ir al baño por la noche, se convierte en un conjunto de maniobras (desconectar bolsa, poner tapones, sujetar tubo, comprobar que no hay enredos) bien estudiadas, que no puedo hacer sin pensar.

Y aún con todo ello, vuelvo a pensar en mañana, en que tengo una prueba y que sólo me darán un diagnóstico con un tratamiento, el catéter seguirá aquí y mi vida continuará siendo antinormal por unos meses en el mejor de los casos.

Veo al ciego que no ha visto nunca los colores, y que puede llegar a suspirar por verlos, pero sobretodo veo al ciego que los perdió, que no sólo suspiraría, sino que su alma se consumiría en un anhelo infinito de desesperación por recuperarlos.

Esa sensación me resulta demasiado familiar. Anhelos y ansias pueden desgarrar el alma de cualquiera. La mía lleva mucho tiempo hecha trizas.

De momento aguanto, drogándome con 'positivina' y 'vamosina', que es lo único que me sirve.

El responsable es el cuerpo, que quiere tirar para adelante, mientras la mente le sigue, empujada por ese impulso irracional que no logro comprender, por más que me esfuerce en desentrañarlo.

sábado, diciembre 19, 2015

Mi ventana indiscreta

Durante el mes que llevo en el dique seco he desayunado casi todos los días en la cocina. Desde allí puedo observar el avance de las obras del edificio de al lado. La obra consiste en terminar el acerado que rodea al edificio. La colocación de los adoquines de la acera se asemeja al juego del tetris.

No dejo de pensar que me he convertido en el protagonista de la película de Alfred Hitchcock la Ventana indiscreta. Un James Stewart1 de la vida.

Pensaba que era Cary Grant, pero estaba equivocado.

sábado, diciembre 12, 2015

Catéter doble J

Hay un blog, Mi vida con un catéter doble J, realizado por una persona que a la que le pusieron un catéter por un problema en uno de sus riñones.

No lo he leído en profundidad, pero al menos me he enterado de ciertas cosas como el nombre del tipo de exploración que me hicieron en urgencias para determinar si el dolor era mecánico o una patología renal (calculos, infecciones...). Su nombre es puño percusión renal y es de lo más de divertida, aunque sí que es efectiva.

De la lectura del blog, creo que la que me han puesto es el catéter doble J, pero se lo preguntaré a los médicos cuando hable con ellos (pregunta anotada), ya que ellos lo sabrán con exactitud.

Por cierto, lo que dicen los doctores sobre la vida normal que podemos hacer no coincide con lo que entendemos los humanos sobre la vida normal. Ya tenía esa impresión estos días, pero la lectura del blog de este chico, me lo confirma.

domingo, diciembre 06, 2015

Guía de Supervivencia a la sala de Observación en Urgencias del Hospital Virgen del Rocío

Encontrarse postrado en una cama de un hospital en la sala de observación de urgencias, con una vía intravenosa por donde te meten suero, calmantes y antibióticos, además de una bolsa pegada a la espalda a la que está conectada un catéter que sale del riñón para poder drenar líquido del riñón (sangre y orina), da para pensar.

Unido a las condiciones de la sala, cada vez que tenía que ir a orinar (que era aproximadamente cada cuarenta y cinco minutos), repetía el siguiente proceso.
  • Levantarme con mucho cuidado por el lado en el que tenía el palo del que colgaban las bolsas al que estaban conectadas a la vía intravenosa del brazo.
  • Al levantarme, antes de poner los pies en el suelo, buscar las zapatillas y colocármelas correctamente. Este proceso lo hacia con los pies, arrastrando las zapatillas hasta ponerlas en su sitio.
  • Mirar que no estuviese enredado el tubo que conecta la bolsa pequeña con la bolsa grande de la cama.
  • Levantarme de la cama y coger con la mano derecha el palo con ruedas y la bolsa grande, e irlo arrastrando rodando muy despacio, sin prisas, para cruzar la sala y buscar el cuarto de baño.
  • No apoyarse en el palo, ya que tiene ruedas y te puedes caer.
  • De los dos cuartos de baños disponibles, tenía que coger el que no tenía ducha, que me permitía colocar la bolsa de la pared en el lado derecho sin tocar el suelo.
  • Encender luz con el codo una vez abierta la puerta.
  • Buscar el papel higiénico para limpiar la taza del váter antes de sentarme en el real trono.
  • Recoger pantalones para que no toquen el suelo (es importante cerrar la puerta, con el codo izquierdo cuando paso al cuarto de baño).
  • Liberar líquidos sin hacer fuerza. Esto es muy importante, no forzar la máquina para evitar problemas.
  • Levantarse despacio y tirar de la cadena.
  • Agarrar bártulos y colocar papel higiénico en su sitio.
  • Limpiarse las manos.
  • Salir del servicio y dirigirme a la cama a la misma velocidad que la ida, prestando atención a los pacientes y personal sanitario que están pululando por la sala. No es plan de chocar con alguno de ellos.
  • Una vez en la lado correcto de la cama, desenrollar cables y colocarme en posición para acostarme. Antes hay que dejar bien colocado la bolsa grande y sentarse en la cama, pasando los pies por encima de los cables de la bolsa y que los cables del brazo no queden por debajo del cuerpo.
  • Hacer un poco el gusano en la cama para encontrar la posición correcta. Dejar las sábanas bien dobladas para poder taparme posteriormente.
Como también era consciente de que pasaría allí algunos días, supuse que era importante mantener la cabeza activa y seguir unas normas básicas como las siguientes:
  • Preguntar y recordar nombres de todo el mundo: enfermeros, auxiliares, pacientes, celadores y doctores.
  • Fijarse en los turnos del personal.
  • Entablar conversación con los vecinos de la sala, esto ayuda también a tus compañeros de la nave espacial.
  • Tratar con corrección exquisita a todo el mundo, no cuesta nada ser correcto y te ayuda a sentirte mejor. Si en la vida normal es bueno, cuando estas enfermo se vuelve más importante si cabe.
  • Hacer una nota mental con las preguntas que tengas que hacer a los doctores. Si puedes pedir una libreta, te vendrá mejor para no olvidar preguntas.
  • Comer lo que te ponen, aunque no te guste, pero no te lo tienes que comer todo si no tienes hambre, pero al menos pruébalo todo. No hay que olvidar que estas en una cama y el consumo de energía es inferior al de una persona sana.
  • Limitarse a comer lo que te dan en el hospital, evita que traigan cosas (aunque sea un bocadillo de jamón como hizo mi padre). Habrá tiempo luego de comerse todo eso cuando salgas del hospital.
  • Insisto, anotad en una libreta todas las preguntas que se te ocurran.
  • Si te están suministrando calmantes, dosifícalos si puedes. No te pueden dar todo el que quieres, así que intenta aguantar el dolor.
  • Fijarse en los goteros y preguntar los nombres de las bolsas que te ponen. Puede ocurrir que en el cambio se le olviden darle a algún interruptor y no pase el líquido.
  • Si la bolsa se llena (pasado el litro), pedir que la cambien. No es plan de ir arrastrando la bolsa de dos litros por toda la sala cuando llevas además el palo con las  bolsas del gotero y el pijama se te cae.
  • Controlar las comunicaciones con el exterior, limitando las mismas a la familia y amigos mas cercanos, reservando batería del móvil. No olvidar poner en silencio.
  • Cuidar vía intravenosa moviendo poco el brazo al que la tienes conectada, evitaras nuevos pinchazos.
  • Si notas dolor en donde la vía está conectada, avisa a los enfermeros.

Cólico nefrítico

El martes, 17 de noviembre, me dió un fuerte dolor en la espalda, zona del riñón. Recuerdo hasta la hora, porque me dió tiempo a buscar en google la posible causa. Primero busque 'dolor de lumbago' y luego 'cólico nefrítico', a las 18:40 y 18:46 respectivamente, antes de irme en un taxi a urgencias.

El diagnóstico confirmaba mi impresión, un cólico nefrítico que me tuvo seis días ingresado en el hospital Virgen del Rocío. Me practicaron durante el periodo de ingreso, dos nefrostomías percutáneas, ya que la primera no drenaba correctamente por lo que se tuvo que retirar y colocar otra.

Ahora tengo un catéter en el riñon y una bonita bolsa en el espalda hasta que determinen sí el riñón esta libre de cálculos renales. La bolsa pequeña la conecto a un grande por la noche, para poder descansar mejor y evitar que se llene la pequeña. Dicha bolsa pequeña debe cambiarse cada dos días y la llevaré por lo menos hasta finales de año, en el que me hacen una prueba (nefrostografía). La doctora me dijo que no tuviera prisa y que me hiciera a la idea de que estaría con ella de dos a tres meses.

Durante el tiempo de ingreso en observación (tres días), el dolor fuerte no pudo ser atenuado al ser 'alérgico' a los calmantes (ibuprofeno, nolotil y otros cuyos nombres tienen el hechizo de olvido inmediato), resultado que únicamente me podían poner derivados de la morfina por la noche. Hasta que funcionó el segundo catéter, fueron tres días en observación en que contaba hasta mil y vuelta a empezar para aguantar el dolor.

En fin, debería escribir la Guía de Supervivencia a la sala de Observación en Urgencias del Hospital Virgen del Rocío. Aquello era medicina de campaña. Igual que los relatos que he leído de los pabellones de heridos de guerra. Durante esos tres días y medio, lo pase bastante mal y tuve que ir haciéndome una lista mental de los pasos a dar hasta los cuartos de baños mientras arrastraba con una mano el 'palo' con ruedas donde estaba colgado el goteo del suero y con la otra llevaba con mucho cuidado la segunda bolsa que estaba conectada a la que del riñón.

No puedo tener quejas del personal del hospital, después de todo hacen lo que pueden y hasta diría que más, pero no por ello me pareció correcta la situación en la que estaban los enfermos y en la que el personal sanitario tenía que prestar el servicio.

La situación para mi familia y amigos ha sido también complicada, puesto que los cuatro primeros días en los que estuve en observación, no podían verme nada mas que una hora y media por la mañana y tarde.