sábado, marzo 06, 2010

Déjalo para luego

Sábado por la mañana, tengo que levantarme para mover el coche, que por la noche no lo deje del todo bien aparcado. Cuando regreso, preparo un desayuno -sandwich de tres pisos y cafelito con galletas-. Mientrás doy buena de él, escucho como llueve. Vuelvo a la cama, que esta calentita y aún es temprano, queda todo el fin de semana para hacer cosas. Domir por las mañanas cuando llueve, sin tener que levantarte, es un gustazo que pocas veces puedo permitirme.

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