Quizás, imitando el tono y la voz del actor que comienza hablando en la película El Padrino y que dice 'Creo en América' para luego pedirle a Don Vito Corleone que haga la justicia que no le dieron los jueces americanos, debería decir que creo 'en la justicia'.
Sí, creo en una justicia igual para todos, no una justicia para unos cuantos según toque el día. Eso no es justicia.
También me viene a la mente un relato de Sherlock Holmes, en el que habla del Coronel Sebastián Morán, una persona que se había mantenido intachable hasta que en un momento de su vida, se torció, tirando por el mal camino, igual que un árbol que crece recto y que de pronto se tuerce en su camino.
Esto me recuerda en la delgada línea, al menos así la veo, que nos hace mantenernos en una senda concreta. Una senda que respeta las normas y reglas de una sociedad y que intenta aplicar una frase de 'vive y deja vivir'. Uno ha elegido mantenerse en esa senda por unas convicciones y quiere mantenerse allí, pero perfectamente una mañana de domingo se podría levantar y mandarlas al carajo, simplemente porque le diera la gana y viera que no tiene importancia la senda por la que transite.
¿A que viene todo esto? Muy sencillo, básicamente estoy indignado porque ayer noche a las 12 aproximadamente, una grúa vino y se llevó mi coche. La gracia me ha costado 192 € de retirada del depósito y 200 € más de multa. Lo más gracioso es que a la vuelta a mi casa, había tres coches aparcados en el mismo sitio + otro enfrente aparcado en doble fila delante de un aparcamiento de discapacitados + otro al lado aparcado en una zona reservada para los bomberos + seis coches aparcados en tres pasos de cebra + dos aparcados en una salida de emergencia. No estoy exagerando.
Ante esta situación, uno se la puede tomar tal como me la he tomado yo, apechugar, pagar y callarse la boca. Sin duda alguna he aparcado en mal sitio y sólo es dinero. Pero me parece excesiva la multa y me parece muy injusto que unos sean multados y otros no.
Se me ocurren muchas cosas que puedo hacer pero después de todo, 'Creo en América' aunque aquí no hay un Vito Corleone al que pedirle un pequeño favor.
Sí, creo en una justicia igual para todos, no una justicia para unos cuantos según toque el día. Eso no es justicia.
También me viene a la mente un relato de Sherlock Holmes, en el que habla del Coronel Sebastián Morán, una persona que se había mantenido intachable hasta que en un momento de su vida, se torció, tirando por el mal camino, igual que un árbol que crece recto y que de pronto se tuerce en su camino.
Esto me recuerda en la delgada línea, al menos así la veo, que nos hace mantenernos en una senda concreta. Una senda que respeta las normas y reglas de una sociedad y que intenta aplicar una frase de 'vive y deja vivir'. Uno ha elegido mantenerse en esa senda por unas convicciones y quiere mantenerse allí, pero perfectamente una mañana de domingo se podría levantar y mandarlas al carajo, simplemente porque le diera la gana y viera que no tiene importancia la senda por la que transite.
¿A que viene todo esto? Muy sencillo, básicamente estoy indignado porque ayer noche a las 12 aproximadamente, una grúa vino y se llevó mi coche. La gracia me ha costado 192 € de retirada del depósito y 200 € más de multa. Lo más gracioso es que a la vuelta a mi casa, había tres coches aparcados en el mismo sitio + otro enfrente aparcado en doble fila delante de un aparcamiento de discapacitados + otro al lado aparcado en una zona reservada para los bomberos + seis coches aparcados en tres pasos de cebra + dos aparcados en una salida de emergencia. No estoy exagerando.
Ante esta situación, uno se la puede tomar tal como me la he tomado yo, apechugar, pagar y callarse la boca. Sin duda alguna he aparcado en mal sitio y sólo es dinero. Pero me parece excesiva la multa y me parece muy injusto que unos sean multados y otros no.
Se me ocurren muchas cosas que puedo hacer pero después de todo, 'Creo en América' aunque aquí no hay un Vito Corleone al que pedirle un pequeño favor.